canta, lastimada mía (Cervantes)
aunque es tarde, es noche,
y tú no puedes.
Canta como si no pasara nada.
Nada pasa.
A. Pizarnik

canta, lastimada mía (Cervantes)
aunque es tarde, es noche,
y tú no puedes.
Canta como si no pasara nada.
Nada pasa.
A. Pizarnik
If, as they say, some dust thrown in my eyes
Will keep my talk from getting overwise,
I’m not the one for putting off the proof.
Let it be overwhelming, off a roof
And round a corner, blizzard snow for dust,
And blind me to a standstill if it must.
Volver al futuro no me pasó todavía.
Yo vengo del pasado, como todos.
¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que daría este país el día en que sus hombres se resolvieran de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal.
Ortega y Gasset
La espiral había comenzado, y esa espiral era un laberinto.
No había ni techo ni fondo, ni paredes ni regreso.
Pero había temas que se repetían con exactitud.
Anaïs Nin
Años de soledad le habían enseñado que los días, en la memoria, tienden a ser iguales, pero que no hay un día, ni siquiera de cárcel o de hospital, que no traiga sorpresas, que no sea al trasluz una red mínima de sorpresas.
JLBorges
“En tanto que los filósofos no reinen en las ciudades, o en tanto que los que ahora se llaman reyes y soberanos no sean verdadera y seriamente filósofos, en tanto que la autoridad política y la filosofía no coincidan en el mismo sujeto, de modo que se aparte por la fuerza del gobierno a la multitud de individuos que hoy se dedican a la una o a la otra, no habrán de cesar, Glaucón, los males de las ciudades, ni tampoco, a mi juicio, los del género humano (…)”
(“He aquí lo que hace tanto tiempo vacilaba en decir por darme cuenta de que repugna a la opinión general”).
Platón, República
La filosofía abstrusa, al fundarse en una concepción que no puede entrar en la esfera de los negocios o de la acción, se desvanece cuando el filósofo deja las sombras y sale a pleno día, y sus principios son incapaces de mantener cualquiera clase de influencia sobre su conducta y comportamiento. Los sentimientos de nuestro corazón, la agitación de nuestras pasiones y la vehemencia de nuestras afecciones disipan todas sus conclusiones y reducen al profundo filósofo a un mero hombre de la calle.
Hume.
Durante los años más difíciles de nuestra historia, éste fue un país con orgullo, éste fue un país de pie.
No teníamos nada, todo nos era duro, no éramos más que un país de pie.