Caperucita PunK!

Había una vez una niña que vivía con sus padres en un pueblito cercano a un frondoso bosque.

Era una niña muy coqueta y exhibicionista y por eso todo el mundo la llamaba Caperucita PunK.

Cada tanto Caperucita visitaba a su abuelita que vivía en una pequeña cabaña en el otro extremo del bosque, llevándole comidita y golosinas que su madre preparaba.

En esas salidad ella siempre le advertía que se cuidara del lobo. Y aquel consejo resultaba un tanto extraño, ya que los lobos se habían marchado de aquellos parajes hacía muchos años, espantados ante la maldad de los hombres.

El tal “lobo” era un hombre que se había alejado de la afiebrada ciudad, en donde había triunfado en todos los aspectos, menos en el afectivo. Pasaba los días caminando silenciosamente en la húmeda penumbra del bosque, meditando una y otra vez sobre el sentido de la vida.

Aunque Caperucita y el lobo se habían visto varias veces, nunca se había producido un encuentro entre ambos, salvo en sus respectivas fantasías.

Pero Caperucita, cansada de vivir la aburrida rutina de su pueblo, pensó que un encuentro real con el lobo podía beneficiarla, y se propuso seducir a aquel enigmático ermitaño.

Y, como casi siempre ocurre, lo logró.

Los hombres y mujeres del pueblo, enterados del lamentable episodio, consideraron que, si bien en el bosque a veces pasaban cosas “raras”, esto era demasiado. El lobo fue juzgado, condenado y expulsado del lugar. Fue obligado además a regresar a la gran ciudad, en donde debió retomar sus exitosas y agobiantes tareas.

Caperucita PunK, convertida en suceso por todo lo acontecido, fue contratada por una flamante Casa de Moda Plástica de la ciudad, en calidad de modelo exclusiva y fue promocionada ampliamente a través de la radio y televisión.

A pesar de vivir en el mismo lugar, nunca más volvieron a encontrarse.

Luis Pereyra, 1982/1983

de “Tranfiguración” para “La línea piensa”

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One thought on “Caperucita PunK!

  1. así como la gente charla, la literatura también lo hace… no interrumpo más!

    “Hoy sé ya muy bien que nada en el mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle hacia sí mismo.”

    “El que es demasiado cómodo para pensar por su cuenta y eregirse en su propio juez, se somete a las prohibiciones, tal como las encuentra. Eso es muy fácil. Pero otros sienten en sí su propia ley; a ésos les están prohibidas cosas que los hombres de honor hacen diariamente y les están permitidas otras que normalmente están mal vistas. Cada cual tiene que responder de si mismo.”

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