día del maestro, invocando patria

dijo “el maestro” sobre su país:

“(…) Y vendrá un día, al fin, que lo resuelvan; y la Esfinge Argentina, mitad mujer, por lo cobarde; mitad tigre, por lo sanguinario, morirá a sus plantas, dando a la Tebas del Plata el rango elevado que le toca entre las naciones del Nuevo Mundo (…)”

“… sus más hábiles políticos no han alcanzado a comprender nada de lo que sus ojos han visto , al echar una mirada precipitada sobre el poder americano que desafiaba a la gran nación. Al ver las lavas ardientes que se revuelcan, se agitan, se chocan bramando en este gran foco de lucha intestina, los que por más avisados se tienen han dicho: Es un volcán subalterno, sin nombre, de los muchos que aparecen en América; pronto se extinguirá; y han vuelto a otra parte sus miradas, satisfechos de haber dado una solución tan fácil como exacta de los fenómenos sociales que sólo han visto en grupo y superficialmente…”

“… un mundo nuevo en política, una lucha ingenua, franca y primitiva entre los últimos progresos del espíritu humano y los rudimentos de la vida salvaje…”

” ¡Traidores de la causa americana! ¡Cierto!, dicen todos, ¡traidores! “

”     De eso se trata de ser o no ser salvaje.    “

¿ACASO POR QUÉ LA EMPRESA ES ARDUA ES POR ESO ABSURDA?

¿Acaso no estamos vivos los que después de tantos desastres hemos sobrevivido aun; o hemos perdido nuestra conciencia de lo justo y del porvenir de la patria, porque, hemos perdido algunas batallas?

¡Qué!

¿SE QUEDAN TAMBIÉN LAS IDEAS ENTRE LOS DESPOJOS DE LOS COMBATES?

¿Concedióse jamás el triunfo a quien no sabe perseverar?

¿No queréis, en fin, que vayamos a invocar la ciencia y la industria en nuestro auxilio, a llamarlas con todas nuestras fuerzas para que vengan a sentarse en medio de nosotros, libre la una de toda traba impuesta al pensamiento, segura la otra de toda violencia y de toda coacción?

¡Oh!

¡ESTE PORVENIR NO SE RENUNCIA ASÍ NOMÁS!

No se renuncia porque un ejército de veinte mil hombres guarde la entrada de la patria: los soldados mueren en combates, desertan o cambian de bandera. No se renuncia porque la fortuna haya favorecido a un tirano por largos y pesados años: la fortuna es ciega. No se renuncia porque todas las brutales e ignorantes tradiciones coloniales hayan podido más, en un momento de extravío, en el ánimo de masa inexpertas; las convulsiones políticas traen también la experiencia y la luz, y es ley de la humanidad que los intereses nuevos, las ideas fecundas, el progreso, triunfen al fin de las tradiciones envejecidas, de los hábitos ignorantes y de las preocupaciones estacionarias. No se renuncia porque en un pueblo haya millares de hombres candorosos que toman el bien por el mal, egoistas que sacan de él su provecho, indiferentes que lo ven sin interesarse, tímidos que no se atreven a combatirlo, corrompidos, en fin, que no conociéndolo se entregan a él por inclinación al mal, por depravación: siempre ha habido en los pueblos todo esto, y nunca el mal ha triunfado definitivamente. No se renuncia porque los pueblos en masa nos den la espalda a causa de que nuestras miserias y nuestras grandezas están demasiado lejos de su vista para que alcancen a conmoverlos.

¡No!; no se renuncia a un porvenir tan inmenso, a una misión tan elevada, por ese cúmulo de contradicciones y dificultades:

¡las dificultades se vencen, las contradicciones se acaban a fuerza de contradecirlas!

Por esto nos es necesario detenernos en los detalles de la vida interior del pueblo argentino, para comprender su ideal, su personificación.

.para ser nación.

On ne tue point les ideés

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