volver a un cuaderno

Volvería a un cuaderno que supe hacer si aún le reconociera las líneas. Me leo desensimismada. No puedo decir que vuelvo concientemente a un lugar que ya no conozco. Me acerqué sólo como la espuma no deja de acariciar la orilla. Encuentro fotos y palabras, recorro la arena dibujando y borrando, sin sentir mi humedad. Hay canciones que me devuelven. Quisiera de nuevo, una vez, encontrar tus pies. La costa sabe que la ola nunca vuelve la misma. Puedo ser este vaivén sin esfuerzo, puedo mover alguna piedrita y realisar la orilla. Tus pies ya no se acercan al agua y no se quieren mojar. Tu huella -sin querer- la fui borrando, sin secar nunca la arena donde descansaba. Vuelvo a veces con fuerza, busco y miro los granitos de arena. Los recorro, me apuro, choco, me desespero y me desarmo para juntarlos. Espero que solos recreen ese hueco donde contemplar tu ausencia, en una orilla que yo no hubiera alisado.

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Mientras existe…

Mientras existe; y sea cual fuere el objetivo que persigue o la idea que lo rige, un régimen revolucionario sólo es, materialmente, una cosa: un régimen revolucionario. Y en verdad, régimen revolucionario quiere decir dictadura de guerra o, con palabras más verdaderas, régimen militar despótico, dado que el estado de guerra es impuesto a la sociedad por una de sus partes: la parte que ha asumido revolucionariamente el poder. ¿El resultado? Que los que se adaptan a dicho régimen en tanto a lo que el régimen es materialmente, inmediatamente, se adaptan a un régimen militar despótico. La idea que había guiado a los revolucionarios, el objetivo que perseguían, ha desaparecido por completo de la realidad social, ocupada exclusivamente por el fenómeno de lucha. De modo que lo que produce una dictadura revolucionara, y cuanto más dure la dictadura más completamente lo producirá, es una sociedad en lucha de tipo dictatorial; vale decir, un despotismo militar. No puede ser de otro modo. Siempre ha sido así.

Fernando Pessoa, en “El banquero anarquista”.

by sight

(…)

Late in a wilderness 
I shared his mess, 
For he had hardships seen, 
And I a wanderer been; 
He was my bosom friend, and I was his. 

And as, methinks, shall all, 
Both great and small, 
That ever lived on earth, 
Early or late their birth, 
Stranger and foe, one day each other know. 

H. D. Thoreau, I knew a man by sight